Me gustas cuando hablas porque estás como presente

Actualizado: feb 3

Escrito por

Araceli Espinoza Lochbaum.

Basilea, Suiza.


Escuchando la entrevista hecha a la antropóloga chilena residente en Basel, Josefina Hurtado Neira, el día 24 de noviembre 2020 en el programa Ronda Latina de Radio LoRa Zürich, me surgió la siguiente reflexión, acerca del derecho fundamental de todo ser humano a la participación política.


Josefina hace una reflexión respecto a chilen@s, latinoamerican@s y suizo@s a la hora de manifestar abiertamente su postura política. Dice ella, que cuando el derecho a expresarnos ha estado garantizado desde siempre y se da por hecho, quizás entonces no se sienta la urgencia y el deber de discutirlo y hacerlo valer. Esto sería totalmente diferente cuando este derecho ha estado reprimido y se ha tenido que luchar por él y también por espacios reales de participación ciudadana. Sobre todo, cuando se ha sufrido represión y persecución política.


Por eso, para l@s chilen@s, la expresión del “ser político” sería tan importante y, a veces, difícil de entender para la mentalidad europea. Estaría en la esencia y el alma de l@s chilen@s que el quehacer individual se complemente y sea coherente con el quehacer político-social. Al menos, así lo habría sido para la generación que tuvo que vivir, estudiar y trabajar en el período de la dictadura en Chile.


Hasta antes del estallido social de octubre de 2019, mi visión del comportamiento cívico de la generación nacida y crecida en democracia era bastante crítica. Me parecía que existía una apatía y un cierto desinterés por los logros conseguidos a través de las luchas sociales de las generaciones anteriores. Sin embargo, ya desde antes del estallido se comenzó a gestar un movimiento ciudadano nuevo, que tiene sus propias críticas respecto del tiempo presente y del pasado reciente. Se han realizado muchos análisis del fenónemo por expertos en la materia, por lo que no me ocuparé aquí de eso, sino de lo valioso que me parece el rescate y la valoración del ejercicio de los derechos políticos que hace esta nueva generación.


Observo que desconfían profundamente de la forma tradicional de hacer política en Chile, pues ella ha estado impregnada de corrupción y de acuerdos tras bambalinas entre los mismos partidos y los círculos de poder.


Esta generación le está dando un impulso maravillosamente nuevo al ejercicio de sus derechos como ciudadanos a través de los medios digitales de comunicación, la expresión artística en las calles y las formas horizontales de organizarse en colectivos democráticos. Es un movimiento de redes tremendamente inspirador.


Así como creo que la participación ciudadana es un deber en todos los niveles de la toma de decisiones colectivas, para que las luchas de las y los que vinieron antes de nosotr@s no hayan sido en vano y para garantizar que nuestr@s hij@s y niet@s reciban efectivamente aquello por lo que actualmente luchamos, también me parece absolutamente necesario que nos demos el tiempo de observar y aprender de los jóvenes que se convertirán en nuestro futuro.


La generación del estallido de octubre del 2019 ve su ser individual indisolublemente vinculado a su ser político-social y, ya no está para darse el lujo de abstraerse de la realidad mirando el matinal o la teleserie de la tarde y, mucho menos, para seguir autoengañándose con que somos los jaguares o los ingleses de América Latina, como lo hizo una parte de la generación anterior, llegando a olvidar y a negar, incluso, su sangre indígena y su identidad de pueblo mestizo.


La nueva generación hace rato que derribó el mito de la “meritocracia chilensis” y se dio cuenta que trabajar duro no necesariamente le garantizará un acceso efectivo a mayor bienestar, pero siempre hará crecer y enriquecer aún más a la élite dominante. La misma que le niega o le restringe sus derechos a la participación política. Y que nadie va a “dar el salto” de una clase social a otra siendo su esclavo.


Por eso su lucha no es solo por mayor participación política, sino también por una verdadera equidad social y económica, que no sea sólo un discurso.


¡Qué bonito capítulo de la historia de Chile estamos presenciando! El tiempo en que voces jóvenes se levantaron en contra de la falacia neoliberal y el autoengaño o conformismo de la generación anterior. ¡Épico!


Foto Giovanni Zamora, Muralista Callejero. Mural Muelle Barón Valparaíso

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