El Futuro está atrás

Escrito por

Juan Carlos Kram

Zürich, Suiza


[Español – Deutsch weiter unten]



Cuando uno lee que The New York Times versión en español del 16.09.2020 da el espacio para referirse a la situación actual de los Mapuche, es una señal inequívoca que su lucha ya no es un asunto solamente local, sino que ha traspasado las fronteras de Chile y cobra, incluso, relevancia en las esferas del poder mundial. Alguien podría creer que esta afirmación es una soberbia exageración, sin embargo, ocurre que la televisión y prensa alemana, francesa, mexicana, asiática, etc., hacen mención permanente sobre los sucesos y el mal trato que le dan y le han dado los Gobiernos de Chile al Pueblo-Nación Mapuche en los últimos 130 años. Documentales, entrevistas y noticias recurrentes aparecen en los más diversos idiomas del mundo.


Ya nadie duda de la capacidad de los muchos jóvenes líderes Mapuche, que desde distintos frentes han posicionado el compromiso por recuperar su cultura tradicional, expandir su lengua original, administrar y ejercer soberanía en el territorio histórico del País Mapuche (Wallmapu). Jugadores de la selección nacional de fútbol muestran orgullosos su orígen Mapuche, destacados científicos Mapuche se encuentran trabajando en Universidades americanas y europeas, el último premio nacional de literatura le fue otorgado a un destacado Poeta Mapuche. Podría seguir con una vasta lista de músicos, dirigentes políticos, empresarios, profesionales destacados en las más diversas áreas de la sociedad.


El Mapuche ya no se para y habla solo desde la marginalidad, desde la subordinación forzada por un Estado que usurpó sus tierras ancestrales, los relegó a campos de concentración (reducciones) y lo dejó sumido en la pobreza. Hoy se ha levantado, se ha reconstruído y se posiciona frente al mundo como un actor étnico, cultural y político diferenciado, como siempre lo fue, pero a la vez, integrado a los tiempos modernos.


El devenir histórico del Pueblo-Nación Mapuche es el devenir histórico del conjunto de la humanidad. En ese empeño está su gente. En reestablecer los equilibrios de la vida social con el medio ambiente. En evitar que continúe la depredación de los bosques, ríos, lagos y mares del Wallmapu. En reconectarse con la naturaleza y en ayudar en avanzar en conciencia a los pueblos que han perdido esa noción o que han sido aniquilados en ese intento. Por eso, en este sentido, vale recordar las sabias palabras del Jefe indio Seattle, de la tribu Suwamish, en una carta que envió en el año 1854 al Presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce, en respuesta a la oferta de éste de comprarle una gran extensión de tierras indias y crear una "reserva":


« ¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?


Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.


Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, la gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. »


El devenir histórico es algo que puede suceder o llegar a ser. En la concepción del tiempo Mapuche el devenir, el futuro, no está delante de nosotros, sino atrás. Eso quiere decir, que si queremos construir algo nuevo, tenemos que volver la vista a lo de antes, antes de nuestro propio tiempo egocéntrico. Es una mirada hacia los ciclos de la vida. Esos que ya sucedieron y que pronto vendrán nuevamente, así como cuando cada día nace el sol, cada año hay una nueva primavera o como el cometa Halley se acerca cada 75 años a la tierra con su hermosa luz, así también, el devenir histórico Mapuche dice que los nietos y bisnietos revitalizarán la cultura, la recrearán y la harán nuevamente más fuerte. Ese es el tiempo presente, el de los bisnietos de aquellos que fueron subyugados en la Guerra de Pacificación de la Araucanía, que ahora miran hacia atrás, hacia aquellos tiempos del caminar de un Pueblo-Nación libre. Ese es también el futuro. Por eso la importancia de este proceso social y político para el The New York Times.





Die Zukunft liegt hinter uns


Die spanische Version der The New York Times geht in ihrer Ausgabe vom 16.09.2020 ausführlich auf die aktuelle Situation der Mapuche ein. Dies ist als eindeutiges Zeichen dafür zu werten, dass es sich bei ihrem Kampf nicht mehr um ein ausschliesslich lokales Thema handelt, sondern über die Grenzen Chiles hinausgeht und sogar in den Sphären der Weltmacht angelangt ist. Manche mögen diese Aussage für eine masslose Übertreibung halten, doch Tatsache ist, dass das deutsche, französische, mexikanische, asiatische usw. Fernsehen und die Presse ständig über die Ereignisse und die Misshandlung sowie Missachtung der Mapuche-Nation durch die chilenischen Regierungen in den letzten 130 Jahren berichten. Dokumentarfilme, Interviews und regelmässige Nachrichten erscheinen in den verschiedensten Sprachen der Welt.


Niemand zweifelt heute noch an der Fähigkeit der vielen jungen Mapuche-Führer, die sich von verschiedenen Seiten für die Wiedererlangung ihrer traditionellen Kultur, die Verbreitung ihrer ursprünglichen Sprache, die Verwaltung und Ausübung ihrer Souveränität auf dem historischen Territorium des Mapuche-Landes (Wallmapu) engagieren. Spieler der chilenischen Fussball-Nationalmannschaft zeigen stolz ihre Mapuche-Herkunft, herausragenden Mapuche-WissenschaftlerInnen arbeiten an amerikanischen und europäischen Universitäten, der letzte nationale Literaturpreis wurde an einen brillanten Mapuche-Dichter vergeben. Es könnte hier eine umfangreiche Liste von Musikern, politischen Führern, Geschäftsleuten und prominenten Fachleuten aus den verschiedensten Bereichen der Gesellschaft folgen.


Die Mapuche lassen sich nicht aufhalten und erheben das Wort nicht mehr vom Rand der Gesellschaft aus oder aus der Unterwerfung durch einen Staat heraus, der ihr angestammtes Land vereinnahmt hat, sie in Konzentrationslager verbannt und in die Armut getrieben hat. Heute haben sie sich erhoben, sie haben sich neu formiert und vor der Welt als ein differenzierter ethnischer, kultureller und politischer Akteur positioniert, wie sie es schon immer waren, aber gleichzeitig haben sie sich in die moderne Welt integriert.


Die historische Zukunft des Mapuche-Volkes ist die historische Entwicklung der gesamten Menschheit. Die Mapuche sind Teil dieser Bestrebungen und setzen sich ein für die Wiederherstellung des Gleichgewichts zwischen dem sozialen Leben und der Umwelt, für die Verhinderung der anhaltenden Zerstörung der Wälder, Flüsse, Seen und Meere von Wallmapu, für die Wiedervereinigung der Natur mit den Menschen, die diese Weltanschauung verloren haben oder die bei diesem Versuch ausgelöscht wurden. In diesem Zusammenhang lohnt es sich, an die weisen Worte des Indianerhäuptlings Seattle vom Stamm der Suwamish zu erinnern, die er im Jahr 1854 in einem Brief an den Präsidenten der Vereinigten Staaten, Franklin Pierce, als Antwort auf dessen Angebot schrieb, ein grosses Stück Indianerland zu kaufen und ein "Reservat" für sein Volk zu schaffen:


„Wie kann man den Himmel oder die Erde kaufen oder verkaufen? Diese Vorstellung ist uns fremd. Wenn wir die Frische der Luft und das Glitzern des Wassers nicht besitzen - wie könnt ihr sie von uns kaufen?


Jeder Teil dieser Erde ist meinem Volk heilig, jede glitzernde Tannennadel, jeder sandige Strand, jeder Nebel in den dunklen Wäldern, jede Lichtung, jedes summende Insekt ist heilig in den Gedanken und Erfahrungen meines Volkes. Der Saft, der in die Bäume steigt, trägt die Erinnerung des roten Mannes.


Die Toten der Weissen vergessen das Land ihrer Geburt, wenn sie fortgehen, um unter den Sternen zu wandeln. Unsere Toten vergessen die wunderbare Erde nie, denn sie ist des roten Mannes Mutter. Wir sind ein Teil der Erde, und sie ist ein Teil von uns. Die duftenden Blumen sind unsere Schwestern, die Rehe, das Pferd, der grosse Adler - sind unsere Brüder. Die felsigen Höhen, die saftigen Wiesen, die Körperwärme des Ponys und des Menschen - sie alle gehören zu der gleichen Familie.“


Die historische Zukunft ist etwas, das geschehen oder werden kann. Nach der Zeitauffassung der Mapuche liegt die Zukunft nicht vor uns, sondern hinter uns. Das bedeutet, dass wenn wir etwas Neues aufbauen wollen, wir auf das zurückblicken müssen, was vor unserer eigenen egozentrischen Zeit geschehen ist. Es ist ein Blick auf die Zyklen des Lebens; diejenigen, die bereits stattgefunden haben und die bald wiederkommen werden; so wie an jedem Tag die Sonne aufgeht, jedes Jahr ein neuer Frühling entsteht oder wie sich der Halleyscher Komet alle 75 Jahre mit seinem schönen Licht der Erde nähert. So sagt auch das historische Dasein der Mapuche, dass die Enkel und Urenkel die Kultur wiederbeleben, neu erschaffen und wieder erstarken lassen. Das ist die heutige Zeit, die der Urenkel derer, die im Befriedungskrieg von Araukanien unterworfen wurden, die heute auf die Zeiten des Weges eines freien Volkes zurückblicken. Das ist auch die Zukunft. Deshalb ist es für The New York Times so wichtig, diesen sozialen und politischen Prozess aufzuzeigen.



El devenir histórico mapuche


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